“El Venao”, compuesto por Ramón Orlando y grabado en voz de Christopher Valoy en la orquesta Los Cantantes, se convirtió en uno de los mayores éxitos del merengue de los años 90. Su popularidad fue tan grande que llegó al primer lugar en varios países y llevó a la agrupación hasta el Festival de Viña del Mar en 1997.
Pero detrás de su pegajoso ritmo surgió una historia mucho más oscura. La canción, cuyo término alude al hombre engañado por su pareja, comenzó a ser relacionada con celos, riñas, separaciones y hechos violentos. En República Dominicana se reportaron conflictos en distintos barrios y la canción llegó a ser prohibida por la Comisión de Espectáculos Públicos y Radiofonía, debido a los incidentes que se le atribuían.
En Puerto Rico, la situación fue todavía más preocupante. A mediados de los años 90, las autoridades llegaron a relacionar la canción con varios asesinatos, incluyendo al menos seis muertes que involucraban supuestas infidelidades. El entonces jefe de la Policía, Pedro Toledo, consideró que, debido al fuerte componente machista de la sociedad puertorriqueña, la canción pudo haber servido como detonante o factor de algunos crímenes.
Los conflictos no se limitaron al Caribe. También surgieron casos y controversias en Colombia, Honduras y Estados Unidos, donde “El Venao” terminó convirtiéndose en mucho más que una canción: para algunos, era motivo de burlas, provocaciones y enfrentamientos.
Incluso décadas después, el tema continúa generando controversias. En Colombia, un hombre llegó a denunciar a un vecino por las burlas que, según afirmó, estaban relacionadas con la canción tras una ruptura amorosa.
A pesar de toda esta historia, Ramón Orlando nunca se arrepintió de haber creado “El Venao”. El tema quedó como uno de los grandes fenómenos del merengue, pero también como uno de los casos más llamativos en los que una canción popular terminó siendo asociada públicamente con celos, violencia y muertes.


