Por: Marisela Gutiérrez
“No escribo para agradar, escribo para que despierten”.
Nada en la vida es tan justo como el tiempo, es el juez de todo.
El tiempo te da y también te quita la razón. Pone cada cosa en su lugar y termina demostrando lo que las palabras muchas veces intentan esconder.
Es el mejor aliado para quien sabe esperar, trabajar y perseverar; porque con el tiempo se puede llegar donde se desea y alcanzar aquello que se busca.
Pero también es implacable: revela las verdades, descubre las intenciones y coloca a cada quien frente a las consecuencias de sus decisiones.
Por eso, no tengas prisa por demostrar quién eres ni por demostrar que tienes la razón.
Deja que pase el tiempo.
Porque al final, el tiempo no necesita defender a nadie: él mismo se encarga de demostrarlo todo.


